¡Mamma Mia! solo se me ocurren esas dos palabras
para describir mi estancia en la bonita Roma. Mientras Garazi estaba
preparándose para su viaje a Normandía, yo me paseaba por el Vaticano y por
toda Roma con el precioso conjunto que me regaló por mi cumpleaños -la falta
con estampados de flores y el jersey fino- ¿qué os parece? En cuanto me lo dio
le dije “esto lo estreno en Roma” y así fue.
El viaje fue increíble todo me parecía enorme, y
me quedaba embobada mirando todo como si viniera de un planeta extraño jajaja.
A cuenta de mis despistes casi me voy de Italia besando su suelo, sí me tropecé
unas cuantas veces a lo largo de los 4 días. En ese poquito tiempo me enamoré
de la ciudad, de sus gentes y de su lengua; no había momento en el que soltara
alguna chorrada con acento italiano, en realidad es algo pegadizo el idioma
jajaja. Si no habéis ido tenéis que ir, y los que han ido tienen que
volver. Por mi parte tiré la moneda en la Fonta Di Trevi, para volver al mundo italiani en un
futuro no muy lejano.
Os dejo con algunas fotos del viaje, las demás me
las guardo como recuerdo de allí. ¡Ah! y Garazi ven pronto de la France que ya se te echa de
menos amore y quiero darte un achuchón bien fuertote. (:
Mientras
Allende da un paseo por las maravillas romanas, en mi casa los preparativos del
viaje a Normandía están manga por hombro. Con esta incesante lluvia empiezo a
arrepentirme de haber convencido a mis padres de ir al norte y no al sur. No es
que tenga nada en contra de Sevilla, pero la verdad es que tengo a España
demasiado vista, en cambio, el norte Europeo me parece de lo más intrigante… Os
preguntareis, ¿qué tiene esto que ver con la moda? Pues la verdad es que mucho,
y aunque pueda parecer una frivolidad, todos nos rompemos la cabeza cuando
preparamos las maletas. Bien, en esta situación me encuentro yo. Por una parte,
me atormenta el frio que acecha en esas costas llenas de restos históricos de
la Segunda Guerra Mundial. Por otra, pienso en el hotel ideal que me espera;
acogedor y provenzal, de un estilo arquitectónico muy francés y común en la
campiña. Para el frio, diría que lo más adecuado sería llevar polar y botas de
monte, aunque considere este outfit indigno de una sesión de fotos. Pensando en
la casita de ensueño, apostaría por un look clásico y con un toque vintage, ya
que encaja a la perfección con el lugar. Esperemos que hacer las maletas no
resulte tan dramático como lo parece. A la vuelta tendréis mis fotos, después
de las de Allen, en las cuales veréis el conjunto que le regalé por su cumple,
¡es ideal!
Ya con el cuaderno de viaje en la mochila, en el cual espero poder escribir grandes anécdotas sobre mi estancia en Roma. Tengo unas ganas inmensas por viajar, eso de sentirme una personita entre un millón disfrutando de un lugar que está fuera de mi vida habitual, me hace sentir libre.
Me voy con la cámara de fotos en la mano, para intentar inmortalizar los mejores recuerdos que voy a experimentar; con el bocata casero de mi ama, que nunca falla para dar fuerzas en la larga espera en el aeropuerto, y con buena compañía.
Os dejo con algunas imágenes de la bonita Roma, que tengo muchísimas ganas de conocer.
'Rome, Rome, Rome, Rome focus looking forward the Colosseum'.